Este espacio es entrañable, desde el punto de vista sentimental y familiar porque recrea no sólo el recuerdo de los seres queridos que ya no están, sino también el esfuerzo por mantener en la memoria de esta ciudad a un colectivo de hombres y mujeres que dejaron su impronta.

Todos ellos, a través de sus tareas y oficios, han podido permanecer en la intrahistoria lojeña, esa historia diaria que contribuye al desarrollo y la participación en la vida de la ciudad.