El viernes, 9 de octubre, se presentaba en la Sala 1 de la Biblioteca de Andalucía el libro Un libro entre mis manos, vinculado al proyecto cultural Granada Costa en el que se recoge la biografía ilustrada de la empresaria y mecenas Ana Ávila González, en cuyo acto le acompañó su paisana la profesora de la Universidad de Granada, Cristina Pérez Valverde.

En una presentación dialogada entre ambas se abordó el origen del libro surgido a raíz de un sueño en el que Anita, como le llaman sus amigos, vio un libro con los acontecimientos de su propia vida. De hecho el libro combina relatos personales con una rica memoria visual e ilustrada de la ciudad de Loja. En los primeros capítulos se narra la historia de amor con Apolo, el amor de su vida. La autora explica cómo conoció a su marido cuando ella tenía tan solo 13 y él 14 en la parroquia lojeña de San Gabriel. Con una energía y alegría envidiable cuenta que mantuvieron un noviazgo de nueve años y medio guiados por su párroco. En su exposición cuenta divertidas anécdotas como la norma de esperar a la ‘luna llena’ para darse su primer beso, así como los imprevistos y prisas del día de su boda.

Otro de los temas que abordaron fue su faceta de emprendedora y liderazgo empresarial ya que Anita y Apolo comenzaron transformando la chacinería familiar para convertirse en pioneros de los productos Congelados Apolo convirtiéndose en pioneras de este sector, además de gestionar el Salón Alegría para eventos y bodas. Anita manifestó que actualmente, la empresa cuenta con unos 300 empleados y exporta a diversos países. También saldría a colación su faceta comunitaria y de fe. Anita ha presidido durante 35 años la Asociación de Donantes de Sangre de Loja y durante 23 años la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer. Igualmente lleva a gala la donación de la imagen procesional del Resucitado para la Semana Santa de Loja. En otro orden de cosas compartió su faceta artística autodidacta y la creación en 2019 del Museo Anita Ávila en Loja, un espacio con 16 salas dedicadas a sus esculturas, pinturas, repujados en estaño y un Belén artesanal elaborado completamente a mano.

En los últimos minutos del acto narraría con una energía enviadiable sus experiencias en cruceros por el Caribe donde ganaba regularmente los concursos de disfraces y talento, destacando disfraces improvisados como el de un robot con cajas de cartón plateadas y a los que solía llevar su traje de faralaes. El acto, como no podía ser de otra forma, concluye con un broche poético en la voz de Anita recitando de memoria un poema dedicado a la mujer española.
Fuente: IDEAL En Clase